domingo, 22 de marzo de 2009

Mi viaje


Hace algo más de un año empezó un viaje que hoy quiero compartir, relacionándolo también con el tema de la semana. Realmente yo no lo considero viaje, puesto que duró seis meses. Posiblemente los seis mejores meses de vida. Efectivamente, como alguno se debe imaginar ya, se trató de un Erasmus. Mi destino: Suiza.

Durante esos seis meses fueron muchas las experiencias culturales que viví a lo largo de toda la geografía suiza. Residía en Lugano, una ciudad cerca de la frontera italiana. Para mi el viaje cultural fue todo lo que viví allí. Podría decir incluso que me adapté a su cultura, a su forma de vida. Aprendí una nueva lengua, el italiano, estudié asignaturas de cultura italiana, la madre de las culturas. Pero no sólo es eso. Para mí, ir a comprar, comer a las 12 y cenar a las 8, incluso salir de fiesta o ir al cine o al teatro fueron contactos directos con la cultura suizo-italiana.

Suiza es un país distinto. El aspecto más llamativo tal vez sea la diversidad lingüística y cultural que existe dentro del mismo país. Existen tres zonas: la italiana, la alemana y la francesa, y cada una bien diferenciada, no solo por la lengua, sino también por el clima, por el paisaje y por el comportamiento de sus gentes. A lo largo de esos seis meses tuve la suerte de visitar muchas partes del país. Desde la capital Berna, o ciudades importantes como Zurich, Ginebra o Lausanne, hasta los más carismáticos pueblos de la suiza profunda que recuerdan perfectamente a nuestra tan querida Heidi, como Thun y Bellinzona con sus magníficos castillos, Interlaken, ciudad entre dos lagos, o Gruyères, pueblo que le da nombre a un tipo de queso muy típico del país e internacionalmente conocido. Incluso pude permitirme el lujo de viajar a distintos puntos de la geografía italiana, y hasta de alquilar un coche y llegar hasta la costa de Croacia, pasando antes por Eslovenia.

Es imposible hacer referencia a un momento en concreto y hablar de viaje cultural, pues para mí no hubo nada en esos seis cortos meses que no lo considere un enriquecimiento cultural. Una experiencia que recomiendo a todo el que tenga la oportunidad de vivirla.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Proyecto "Tu Aventura"

Fui alumno del profesor Santiago Tejedor hace unos años, y desde el primer día me sorprendió esa capacidad de motivación y ese afán por innovar. De hecho, él fue el primero en hablarnos y vendernos (muy bien, por cierto) el periodismo digital.
Me gusta viajar, pero reconozco que nunca me ha interesado ninguna producción cultural relacionada con este mundo. ¿Pero cuántas veces hemos descubierto un magnífico placer después de que alguien nos obligara?
Es un ciberperiodismo de viajes diferente, y hoy en día la originalidad es el elemento más valioso, precisamente por su escasez. Podemos ir a Cuba, podemos ir a un fantástico resort. Si me apuran, podemos hacer una visita “cultural” por las calles de la Habana. En “Tu aventura” se intenta ir más allá, y Santiago va tras los pasos del Che, recorriendo los lugares por los que pasó, y acaba hablando con su hijo mayor casi sin darse cuenta. De hecho, estas aventuras han dado lugar al libro "Más allá del Resort", escrito, como no, por Santiago Tejedor.
Lo que más me ha sorprendido ha sido ver que en el equipo que forma el proyecto hay compañeros de la facultad, alumnos que estudian o estudiaron conmigo y que colaboran en “tu Aventura”. Me ha dado que pensar. Mi futuro podría ir en ese camino. Por otra parte el aspecto atractivo y de muy fácil acceso y navegación del portal no dará ningún problema a quienes quieran sumergirse en este mundo.
No se trata de qué se haga, sino de cómo se haga. Santi siempre lo decía: “Hay que ir más allá”.

Lo siento pero no seré yo quien critique este proyecto. Quien lo quiera intentar:

Blog de Santiago Tejedor: "Tejiendo ideas"

jueves, 5 de marzo de 2009

El robo y la compra de arte fuera de Occidente


Hace unas semanas un coleccionista chino confesó que puede pagar a Christie's el importe de dos bronces chinos subastados hace unas semanas en París, bronces que fueron saqueados en el siglo XIX del palacio de Pekin por soldados europeos. La polèmica está servida, pues hay quien cree que el gobierno chino esta detrás de todo en su lucha por recuperar lo que siempre reclamó.

La historia se repite una vez más. Europa descubre una nueva tierra, la colonializa, se aprovecha de sus recursos , saquea todo lo que puede y luego “que nos quiten lo bailao”. Llámese Ámerica, África u Oriente, da lo mismo. Y si tardamos siglos en entender que no eramos dueños de aquellas tierras, y era eso, tierra, ¿como vamos a hacerlo con el arte? De nuevo el imperialismo nos pasa factura. Ahora hablamos de soldados britànicos y franceses, que fueron quienes saquearon aquel palacio de Pekin en 1860, pero seguro que eso no es nada comparado con el daño que se ha llegado a hacer a culturas como la oriental.

En este caso voy a tomar un posicionamiento algo más radical del que suelo tener. Apoyo totalmente la actitud del coleccionista chino que intentó comprar las piezas, y boicoteara (queriendo o no) la subasta de las mismas. Y es más, apoyaría aún sabiendo de su ilegalidad que el gobierno chino estuviese detrás de toda esta historia, y que hiciese todo lo posible por recuperar algo que les pertenece y que los Europeos no hemos querido darselo. Si no huebise ocurrido así, ahora mismo los dos bronces chinos adornarían cualquier vitrina de cualquier aristócrata, o como mucho formarían parte de alguna exposición temporal.

La solución ideal sería que se devolviesen esas piezas a su lugar original, pero eso es imposible, así que como bien se desprende de la noticia, el gobierno chino debería negociar y hacer un esfuerzo económico para adquirilas.

Una cosa está clara: las leyes internacionales las hacen los occidentales, y como tontos no somos, esas leyes (nunca retroactivas) no nos harán rectificar jamás de los jamases. El Ministerio de Interior de China y la UNESCO no se ponen de acuerdo en relación a si existe alguna ley que haga referencia a un caso como este. Por supuesto yo también lo desconozco, pero hay ocasiones en las que el sentido común y la objetividad (escribe un occidental) es suficiente. Cae por su propio peso.

Por eso, y relacionando este post con el anterior, me parece razonable que un estado compre arte, siempre que sea, o bien para incentivar la cultura en la sociedad y se asegure su exposición gratuita, o bien porque moralmente esa obra pertenezca a ese estado y por alguna razón en el pasado haya sido robada o llevada fuera del país. No hay que olvidar que si el estado compra, compramos nosotros, y una parte de nuestros impuestos va destinado a eso. Por lo tanto repito deberíamos exigir el acceso gratuito, cosa que no siempre sucede en la actualidad.

Algunas adquisiciones del Estado:

Cifras para helArte



En 2008 las subastas han batido récords millonarios. Unas bragas de la reina Victoria (casi 1 millon de euros), un ternero de oro de Damien Hirst de 10 toneladas (12,9 millones), la obra “le Bassin aux Nymphéas” de Claude Monet (51,7 millones de euros), un desnudo del pintor Lucian Freud, nieto del archiconocido psiquiatra (34 millones de dólares) y un diamante excepcional del siglo XVII conocido como Wittelsbach (18,7 millones de euros) han sido los objetos estrella del pasado año. La mayoría de los compradores de estas obras son familias particulares que quieren mantener el anonimato y utilizan intermediarios en las subastas. Muchas de estas cifras, según Christie's, una de las más importantes casas de apuestas, sin precedentes para unos objetos vendidos en subastas

Sotheby's es la casa de subastas de objetos de arte más antigua del mundo; fue fundada en Londres en 1744. A lo largo de su historia la casa ha subastado todo tipo de artículos, siempre de gran valor y pertenecientes muchas veces a monarcas u otras personalidades ilustres. De hecho Sotheby's subastó en 2005 una obra maestra de Sorolla, protagonista de la segunda sesión del año y del anterior post. La obra “Antes del baño” formó parte de la venta anual de pintura española que se realizó en Londres y fue adquirido por más de 2 millones de euros.

El arte es el mayor lujo que alguien puede tener en sus vitrinas. El valor al que puede ascender según que piezas es en algún caso hasta insultante, teniendo en cuenta los tiempos que corren. Burgueses, aristócratas o empresarios multimillonarios utilizan esas adquisiciones para conseguir todavía más reconocimiento. Sinceramente pienso que la mayoría no entienden de arte, sólo compran lo que más valor tiene como gesto de autoridad.

Creo que todo este mundo es un circulo vicioso que lo único que hace es alejar el arte de las personas. De las personas “normales”, claro. Está claro que ninguno de nosotros tendrá la posibilidad de adquirir una obra de arte en una subasta. Los que lo hagan, esos privilegiados, serán los culpables de que esas piezas no se expongan al mundo, sino en sus vitrinas. Esta gente debería tener un pensamiento bien distinto, y seguir la máxima de que el arte es del y para el pueblo, algo imposible a día de hoy siendo realistas.

Otros enlaces de interés:

Nota: El titúlo del post de hoy está inspirado en la canción “De parte del Arte” de Pedro Javier Hermosilla.

domingo, 1 de marzo de 2009

Los tópicos en las producciones culturales


En la actualidad el tópico no tiene una connotación muy positiva, más bien todo lo contrario. Cuando hablamos de ellos lo asociamos casi al instante a rutina, repetición y a falta de originalidad. En un mundo (el occidental) donde un monstruo gigante, una cultura que tiende a la globalización va exterminando poco a poco todos aquellos rasgos culturales que se desvían del patrón, los tópicos, siempre en su justa medida, me parecen la única forma de conservar eso que nos pertenece y que nos hace únicos delante del resto del mundo. Eso es lo que tenemos que buscar, nuestra propia reivindicación. Los tópicos pues, son importantes.

Eso sí, como ya he remarcado, tópico si, pero en su justa medida. El problema que ha tenido siempre la cultura española, sobre todo el cine, ha sido el de “topificar” todas sus obras. Podríamos decir que antes nos sobraban tópicos, nos cansaban. Poco a poco esto ha ido cambiando, hasta conseguir hacer desaparecerlos, cayendo entonces en otro error, el de no tener ningún rasgo característico y diferenciador, el “ser uno más”. Llegado a este nuevo punto, vuelta a empezar. Ahora estamos en ese punto, en el que queremos volver a mostrar el mundo nuestros rasgos, esos que nos hacen distintos, y ahora existe una especie de equilibrio. Centrándonos en el mundo cine, todavía sigue reinando la industria hollywoodiense, pero de vez en cuando aparecen esas obras tan españolas, siempre de la mano de los mismos personajes, a quienes parece que se les ha otorgado esa responsabilidad, y aunque a veces puedan ser tildados de horteras, cursis, y demás calificativos, considero que tienen un papel importantísimo y que son los mayores artífices del éxito de la cultura española en todo el mundo. Tópico en su justa medida es igual a éxito, y si no, vean el siguiente video

Hoy lo español está de moda, y los más prestigiosos profesionales lo saben. Annie Leibovitz, considerada mejor fotógrafa mundial lo demuestra con el reportaje que le realizó a Penélope Cruz las pasadas Navidades. La imagen del día forma parte de ese reportaje. (Más fotos aquí )

Al día siguiente de los Oscars la prensa se hacía eco de unas declaraciones del alcalde de Barcelona Jordi Hereu, en las que celebraba el éxito de la actriz española, o más bien, el éxito de una película que promociona su ciudad. (Noticia ampliada en La Vanguardia)

La influencia y/o apoyo de un gobierno en la realización de una obra cultural enlaza este tema con el que ha centrado la última sesión de la asignatura, donde hemos retrocedido 100 años en el tiempo. En 1911 el hispanista norteamericano Milton Huntington, encargó al pintor Joaquin Sorolla decorar una de las salas de la Hispanic Society, que fundó a principios del siglo XX con el objetivo de dar a conocer la cultura española en los Estados Unidos. La intención del mecenas era que esas pinturas reflejasen España como hasta entonces se conocía en todo el mundo, es decir, a través de los tópicos. Una España de toreros, de militares, de gitanos y de mujeres fatales. Sorolla cambió los planes del mecenas. Realizó un viaje por España, fotografiando todo aquello que veía, de manera que el resultado final nada tuvo que ver con la intención de Huntington. Esa negativa del pintor fue en parte por su deseo de cambiar el arte hacia un arte costumbrista. Pero Sorolla contó también con el apoyo del gobierno español, el cual lógicamente no estaba a favor de dar a conocer esa España tan oscura y pasiones ocultas, pero que sin embargo era la que gustaba más allá de nuestras fronteras.

El resultado final se puede ver estos días en Barcelona en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) en una exposición organizada por Bancaja en la que se pueden ver catorce paneles de gran tamaño que decoraron la que pasó a ser la “Sala Sorolla” de la Hispanic Society.
Exposición "Sorolla, Visión de España"

Esto demuestra que el tópico no es necesario para conseguir el éxito, pues Sorolla lo consiguió sin recurrir a él. Eso sí, seguramente nadie del extranjero reconozca esas escenas como “españolas”. Sin tópico considero imposible el reconocimiento del origen cultural de cualquier obra. En definitiva, llego a la conclusión de que si se realiza una producción cultural para que se consuma fuera de nuestras fronteras es necesario el tópico para conseguir ese reconocimiento. Si en cambio solo se dará a conocer en nuestro país, este elemento no será imprescindible. Depende pues de la ambición.